Medio centenar de huidos y deportados de ETA se dieron ayer cita en Biarritz para corearse a sí mismos en un multitudinario acto de exaltación del terrorismo. Resultado: cincuenta a cero y el ministro de Interior de portero. A Jorge Fernández Díaz habrá que preguntarle dónde estaba ayer el Estado de Derecho, si tomando «txiquitos» en los bares de la hermosa localidad...
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