EENTRE los libros imprescindibles que aquí nadie se ha atrevido a escribir está el epílogo catalán a «La trahison des clercs», de Julien Benda, ese alegato contra los mandarines de la cultura francesa y su ecuménico afán por prostituirse al servicio de los políticos. Una tentación en la que el propio Benda acabaría cayendo tras devenir él mismo en triste compañero...
Suscribete para leer la noticia completa:

