A veces, gana lo imposible, lo impensable, lo anormal, lo imprevisible, lo irracional, todo aquello que rompe los esquemas de la lógica. A veces, pasan cosas que no deberían pasar y, sin embargo, todavía nos negamos a aceptar que no existen muros que separen la bondad de la vileza. La vida no sigue el compás de un orden justo que nos preserve del mal. Nos conmueve...
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