Para los que estudiamos —o al menos, nos matriculamos— en la Universidad Complutense de Madrid, por aquellos años, el hecho de llegar ya era un símbolo. Coger el bus «F» desde Cuatro Caminos; jugar al rugby y entrenar en el SEU; compartir horas con los profes Fajardo, Fagoaga, Lowy, Contreras...
No puede ser que la «Complu» haya perdido alumnos, profesores y,...
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