No hubo ayer que subir los decibelios de la música para no escuchar insultantes pitidos porque el sonoro cariño con el que el público recibió en el estadio Santiago Bernabéu la versión larga del himno nacional hizo olvidar pasados agravios de otras aficiones. En Madrid se vivió el respeto que todos esperaban, el máximo; y en buena medida el fútbol previsible:...
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