En un país donde lo más higiénico era el papel sanitario, eso que los cursis llaman «papel toilette», el desabastecimiento de los rollos de celulosa se ha convertido en epítome de la degradación de Venezuela, hasta el punto de que el Gobierno de Maduro ha tenido que cubrirse las vergüenzas importando 50 millones de unidades para combatir las necesidades más íntimas...
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