Los cadáveres se siguen amontonando junto a las ruinas del complejo textil que hace dos semanas se vino abajo en Bangladesh, donde, entre escombros y cuerpos en descomposición, también hay sitio para la esperanza. Dieciséis días después de un siniestro que se ha cobrado ya la vida de más de mil trabajadores —cifra que presumiblemente aumentará en las próximas...
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