Ya lo dijo su superior, y punto redondo. El auto del juez Marcelino Sexmero que ampara el acoso a los diputados –en este caso el sufrido por la vicepresidenta del Gobierno– viene a calcar la doctrina del presidente del CGPJ y del Supremo, Gonzalo Moliner: ponerse a pegar gritos, insultar o empapelar el domicilio de un diputado forman parte del derecho a la libertad...
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