No ganamos para sustos. Ni para disgustos. Dos años después de la intervención de Portugal, el país ha «petado» por donde menos se esperaba. Nada más y nada menos que por el Tribunal Constitucional. ¿Y ahora qué? Pues ni el Gobierno portugués, ni su Parlamento, ni la troika, ni la Merkel ni mucho menos el culpable de todo este lío, José Sócrates, saben por dónde...
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