Entre las negociaciones del «secuestro fiscal», la reforma migratoria con la que pretende legalizar a cerca de 11 millones de ilegales asentados ya en el país y el eterno cierre de Guantánamo, el presidente de EE.UU. está exprimiendo sus dotes de experimentado equilibrista. Pero por mucho que como en la recepción en la Casa Blanca a los ganadores de la Mayor...
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