Confieso mi error: creí que eran la expresión más vigorosa de una sociedad civil aletargada. Se ponían delante del portal donde habita el olvido y echaban cuerpo a tierra para evitar el desahucio de una madre y dos niños que aparecían en las fotos con los ojos velados. Aquellos críos, en cumplimiento de la Ley de Menor, salían en las imágenes con la cara tapada...
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