Dice un viejo proverbio español «que Dios me ponga donde haya». Y se ve que el axioma popular es de aplicación más allá de los Pirineos. No solo nuestro país anda revuelto por los constantes casos de corrupción -unos más supuestos que otros- que día sí, día también, ocupan las portadas de los diarios y abren los informativos. En Francia, el rosario de políticos...
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