«Me echaban de clase por hablar en castellano». Así remató Sandra, emigrante canaria con 13 años a Cataluña, su experiencia en un colegio público de Corbera de Llobregat (Barcelona), después de dos años en un «aula de acogida» por no saber catalán y otro curso en el pasillo, donde terminaba a menudo por hablar en castellano. Sus padres tuvieron que escolarizarla...

