Hasta en catorce ocasiones rechazó Cristina Fernández la entrevista que insistía en pedirle el arzobispo de Buenos Aires, un cura incómodo por manejar el mismo lenguaje -llano y directo, pegado a la gente- que de aquí a Lima utiliza el populismo. A monseñor Bergoglio lo entendían bien incluso los descamisados de un peronismo que hubiera preferido el latín y la...

