CUANDO Thomas Carlyle bautizó «ciencia lúgubre» a la Economía no podía imaginar que cupiera escribir cuentos infantiles a partir de la más árida de todas sus materias de estudio, la política monetaria. Y, sin embargo, no otra cosa es «El Mago de Oz», aparente historia para niños que en realidad esconde una muy corrosiva crítica del patrón oro, el antecedente...

