Durante la campaña se hartó de decir que «ni con el PP, ni con Podemos», convencida de que iba a arrasar, pero Susana Díaz se ha quedado donde estaba, con 47 escaños que le garantizan una inestabilidad aún mayor que la que pretendía –o eso dijo– dejar atrás. Anoche, triunfal y sobreactuada, porque no era para tanto, se ofreció a dialogar, pero ir de la mano o...
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