Pues menos mal... Porque de haberse empeñado, la fortuna acumulada por tan «emprendedora» familia sería incalculable. Aparte de lo ridículo de la excusa, y quizá por ese «desinterés», ahora no encuentra ni un solo documento que acredite la limpieza del dineral que el clan tiene repartido en todo paraíso fiscal conocido. La que de verdad no sabía nada era la hermana...
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