Ni los más de quinientos días que estuvo cruelmente encerrado en la inmunda mazmorra, ni la desesperación, el hambre o el frío que pasó en tan inhumana tortura, le han llevado a pronunciar más que esas ocho palabras hacia el terrorista que le sometió a ese inhumano tormento. Si con solo sobrevivir dio una lección de coraje, hoy, cuando Bolinaga es un cadáver,...
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