LA presidenta de la Junta de Andalucía posee dos caras contrapuestas, cuyo uso combina, indistintamente, según le convenga en cada momento y lugar, generando con ello un halo de incertidumbre, desconfianza e incredulidad que en nada ayuda a reforzar su figura y, de hecho, daña de forma muy sustancial su liderazgo. Por un lado, la dirigente socialista se esfuerza...
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