LA posible independencia de Escocia, cuya votación en referéndum tendrá lugar el próximo día 18, es un camino plagado de riesgos, cuyo destino final es la ruina económica y social, tal y como advierten los principales empresarios escoceses. Las ensoñaciones idealistas que propugnan los defensores del «sí» se hacen añicos ante el análisis objetivo de la realidad...
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