Si los acomodados y biempensantes ciudadanos de Occidente creen que no se puede repetir la barbarie de la Segunda Guerra Mundial, se equivocan. Se confunden también si piensan que todo lo ganado hasta aquí en libertad, convivencia y concordia no puede desaparecer. La paz, la democracia, la libertad y tantos otros bienes supremos del ser humano son plantas frágiles...
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