Obama, que llegó a la Casa Blanca a lomos de un discurso contrario a la intervención militar en Irak, vuelve al campo de batalla forzado por una realidad que ha tratado de esquivar y maquillar
LOS bombardeos de aviones norteamericanos contra la artillería del grupo terrorista –aunque tal vez convendría hablar ya de ejército– que se hace llamar «estado islámico»...
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