AMPARADO por el silencio cómplice de la izquierda parlamentaria y perfectamente planificado, el brote de violencia del pasado sábado en Madrid contó con unos testigos de excepción: un grupo de observadores de la OSCE, convocados para velar por el respeto de los Derechos Humanos y evaluar los métodos policiales. No son precisamente las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad...
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