EN pocas ocasiones se había escuchado entre los muros de la sede de las Naciones Unidas en Nueva York una mayor sarta de sandeces y desvaríos. El ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo, se ha desacreditado a sí mismo y a la torticera causa que dice defender tratando de insultar a España y a los españoles con un discurso que estaba a la altura intelectual...
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