Las cifras no entienden de tacto, que para eso están las palabras, y el ministro es demostrado hombre de números, que no de retórica. Lo ideal sería que las películas se financiasen en taquilla, atrayendo espectadores, como honrosas excepciones hacen en nuestro país, pero la realidad es que la inmensa mayoría de nuestro paisaje cinematográfico bebe del regadío...
Suscribete para leer la noticia completa:

