Efectivamente, lo peor ha pasado ya. Y gracias al colosal esfuerzo de los españoles, que sí han comprendido –y aceptado– que para recuperar la credibilidad de los mercados había que asumir unos sacrificios dolorosos. El dispendio del anterior Ejecutivo, del que Rubalcaba fue todopoderoso vicepresidente, puso al estado del bienestar contra las cuerdas, y ha sido...
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