TIENE razón el primer ministro turco, Tayip Erdogan, cuando dice que un Gobierno democrático no debe negociar con los que practican actitudes violentas, pero se equivoca gravemente al denunciar que hay terroristas detrás de las protestas –más o menos presentables– que se han extendido por las ciudades turcas, en lugar de ver a los alborotadores como lo que son:...
Suscribete para leer la noticia completa:

