EL primer ministro turco, Tayip Erdogán, ha gestionado desastrosamente un episodio de malestar ciudadano que debía haberse resuelto a escala local. El sarpullido de protestas en Ankara y Estambul no se puede comparar con hechos similares que han sucedido en otros países y que se han dado en llamar «primavera árabe», pero tiene mucho de reacción contra una tendencia...
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