EL fracaso de la convocatoria sindical en las principales ciudades españolas con motivo del 1º de Mayo es, en rigor, el producto de la desconfianza social hacia unas organizaciones burocratizadas y cerradas sobre sí mismas, que se alejan día a día de su condición de legítimos representantes de los trabajadores. Durante la crisis económica, los sindicatos afines...
Suscribete para leer la noticia completa:

