La acomodación de los sindicatos a la vida subvencionada, su discurso anquilosado y su incapacidad para renovarse les impiden ser vertebradores de la economía social de mercado
EL 1º de mayo se ha convertido en una jornada de endogamia sindical, que convoca principalmente a cargos y militantes de los sindicatos para darse a sí mismos una terapia de autoestima...
Suscribete para leer la noticia completa:

