Hay políticos empeñados en demostrar su incompetencia. Ejemplo palmario es el de Elena Cortés, que no solo no critica el impresentable acoso a diputados elegidos en las urnas, sino que viene a azuzar el fenómeno. El error no es que una persona de su escasísima talla política esté en operaciones de coacción, sino el designarla para un cargo de tan alta responsabilidad....
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