El barrio de Chueca y buena parte del resto del centro amanecieron ayer con resaca: la de las toneladas de basura y el putrefacto olor a orín que campaban por sus calles. Parecía que la zona no había sido limpiada en meses; sin embargo, semejante panorama se correspondía con solo unas horas, las que duró la enorme celebración de decenas de miles de personas en...
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