Colocaban marcadores de plástico en las puertas de las viviendas vacías en las que iban a robar. Entraban a los domicilios sin forzar la cerradura, con el método del «bumping», resbalón o ganzúa. Incluso tenían un detector de metales preciosos y joyas. Y en pocos minutos arramplaban con todos los objetos de valor; además de los citados, material informático,...
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