El vacío mientras «el flaco» esperaba a que se llenara con 15.000 almas el Palacio de los Deportes de Madrid era una sucesión de ecos y rumores con el tacto especial de un Quijote de esta villa. Joaquín Sabina visitaba la capital de España en una especie de juego de fiesta sorpresa de cumpleaños que le pilla a la vuelta de la esquina.
Seguramente lo sabe y por...
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