Cristo reina, pero su reino no es de este mundo; es decir, no ejerce el poder como los otros poderosos
Antiguamente la sede habitual del monarca desde la que ejercía el mando o dictaba las sentencias era el trono, un asiento firme y ricamente decorado que se convertía en el símbolo del poder real. No sucede así con Cristo, el único rey del universo que elige como...
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