Una solución salomómica. Es la que ha buscado la Consejería de Sanidad para poder examinar a tres enfermenras que opositarán el próximo 4 de octubre a una plaza pública. Dos son evangélicas; una judía. En su confesión, el sábado es sagrado. No pueden hacer la prueba. Pecarían. Y la ley las ampara para solicitar otra fecha. Por eso, los técnicos barajaban ayer...
Suscribete para leer la noticia completa:

