Lo de «buen provecho» puede tener truco. Y salir caro. Los establecimientos de restauración de Madrid asisten, atónitos al «boom» de «restaurantes pirata» en domicilios particulares. Comer, o cenar, con extraños en el salón de tu casa está de moda. Cada vez más. No es una invitación. Hay que pagar. Todo se pacta a través de internet: día, hora, fecha y menú....
Suscribete para leer la noticia completa:

