Blanco y rojiblanco. Merengues y colchoneros. Vikingos e indios que conviven expectantes antes de la cita histórica que esta noche dará un campeón. Madrid está inquieta y los nervios de este derbi europeo —y madrileño— se palpan en sus aceras, sus negocios, en los taxis y las barras de los bares. En la de Lucio Blázquez, su anfitrión guarda tras la chaquetilla...
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