«¡Socorro¡ Mi madre está llena de sangre y no me contesta». Eso dijo el hijo menor de Haiying Z., de 43 años y origen chino, entre sollozos, a una vecina. Acababa de salir del colegio y al abrir la puerta de su casa con la llave, como hace a diario, se dio de bruces con una tragedia inesperada.
En el salón, tendida en el suelo, estaba su madre en medio de...
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