El joven prior de la abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos es discreto. Humilde. «Pensé en ser cartujo». Pero no. Entró en los benedictinos. Y es que la Orden de los Cartujos, fundada en 1084 por San Bruno, conjuga austeridad y silencio. «Lo primero lo sigo. Lo segundo, ya veis, es más difícil, porque soy un parlanchín. Yo no quería fama, pero no paro...
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