El camarero de rasgos asiáticos atiende a una familia colombiana, a las cinco de la tarde, en la terraza del hotel Europa (calle del Carmen) con caras de hambre: «Aquí, a las pequeñas las llamamos camarones y a las grandes langostinos, pero yo les recomiendo los calamares».
Dicho y hecho. En menos que canta un gallo salían de cocina dos bandejas de las que los...
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