Le resultó más fácil encajar los cinco metros de largo por dos de ancho de su BMW X5 en la boca de Metro de Rubén Darío que esquivar la rotonda. Destrozó toda la entrada al suburbano. Afortunadamente no había viandantes cerca y no hubo víctimas. La entrada a la estación ya estaba cerrada. Ni el propio «kamikaze» sufrió heridas de gravedad.
Eran las tres de la...
Suscribete para leer la noticia completa:

