Las puertas de la farmacia que se ubica en el 11 de la avenida de América se abren constantemente, aunque no entren clientes. El reflejo de los obreros moviéndose cerca del sensor, asfaltando la calle, las mantiene sin descanso, abriendo-cerrando-abriendo-cerrando. «Ése es el menor de los males de estas obras interminables. Han matado al comercio de esta zona....
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