De los cuatro trayectos que realizamos anteayer, fingiendo ser turistas alemanes recién llegados al aeropuerto, el más comentado por los lectores fue el más abusivo.
Un recorrido que partió de la T-1 con destino a la plaza de España y que nos costó 37,80 euros —reflejados sobre estas líneas en un recibo que, además, está falsificado—. El taxista, que no aplicó...
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