En Francia, en general, y en París, en particular, las huelgas en todos los servicios públicos deben asegurar un servicio mínimo, para evitar que los conflictos sociales perjudiquen a los usuarios. Hace mucho tiempo que la capital francesa no sufre conflictos sociales graves. Pero la legislación, la cultura sindical y cívica evita la «pudrición» de crisis sectoriales....
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