Llegué a Madrid en 1976, en pleno agosto. Venía de un país en el que el cambio entre el verano y la época normal de trabajo no es tan abrupto. Me dejó desconcertado esa primera imagen de Madrid tan vacía. También me sorprendió cómo se vivía la calle. Comparado con Argentina en ese momento, en el que prácticamente daba miedo pisarla, respirar esos aires de libertad,...
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