No se le da mal la flauta, pero como ella misma reconoce, más que un instrumento para tocar es un medio para comer. Y son cinco bocas que alimentar: la de Tina, la de su pareja y las de sus tres perros. «Me parece bien ese filtro del Ayuntamiento porque somos muchos, pero las cosas no están bien como para prohibir tocar. Me presentaré a la prueba, pero si no...
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