No es Justin Bieber, ni Miley Cyrus, ni One Direction. No canta. Ni siquiera está vivo. Pero incluso muerto levanta las mismas pasiones que ellos y son legiones las que están dispuestas a permanecer horas y horas en una fila para ver a su ídolo. El número de personas en una cola ante un museo es directamente proporcional al éxito de la exposición que haya en...
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