Nada o muy poco queda de aquel barbudo y greñudo neohippie que se presentó en sociedad hace ya más de diez años, sorprendiendo por sus finísimas hechuras de neofolk y su extraña delicadeza vocal. Ayer, en el Price compareció un tipo de corte casi metrosexual, pero igualmente exquisito en sus interpretaciones.
Tras la sesión telonera de uno de sus guitarristas,...
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