Tenso y áspero. Así fue ayer el pleno de la Asamblea de Madrid. La vuelta de la diputada socialista Maru Menéndez, tras su mes de suspensión por llamar «corrupto» al presidente regional, Ignacio González, no hizo más que echar leña al fuego. A ella le cedió su jefe de filas, Tomás Gómez, la posibilidad de preguntar sobre la sanidad madrileña.
La recién llegada...
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